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“Vamos a seguir luchando. Es una victoria incompleta” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Gomez   
Sábado, 22 de Noviembre de 2014 22:04

Los 'dreamers' reconocen como un triunfo, aunque agridulce e insuficiente, la iniciativa migratoria de Obama

United We Dream, la organización que ampara a los jóvenes indocumentados de Estados Unidos, los dreamers o soñadores, nació en 2008 producto de una derrota: la DREAM Act, una reforma frustrada que debía garantizar el acceso a la educación a los sin papeles y abrirles un camino hacia la ciudadanía. Desde entonces, los soñadores no conocen el fracaso, pese a que sus victorias tienen siempre un sabor agridulce. La iniciativa del presidente Barack Obama sobreinmigración es, en gran medida, deudora del trabajo de los activistas de United We Dream, como lo fue el programa DACA, que impide la deportación de estudiantes indocumentados. Pero la lucha, dicen sus miembros, no ha hecho más que empezar.

 “Es un victoria grande, pero una victoria incompleta”, explica a EL PAÍS Cristina Jiménez, ecuatoriana de 30 años, líder de United We Dream y una de las personas jóvenes más influyentes de Estados Unidos. “Cinco millones de beneficiados son muchos, pero otros siete millones se han quedado fuera. Aunque lo asumimos y celebramos como un éxito, también nos sentimos defraudados. Tuvimos la misma sensación cuando conseguimos DACA. No fue una victoria completa, pero cambió la vida a cientos de miles de personas. Fue doloroso no conseguir todo lo que pedíamos, pero también mucha gente pudo levantarse un día sin miedo a ser deportada”, añade. 

Seis años después de su nacimiento, United We Dream es un actor fundamental en la cuestión migratoria en Estados Unidos. Los colectivos estudiantiles de indocumentados surgidos en la primera década del nuevo siglo, desconectadosentre sí, limitados a sus ciudades o condados, se han convertido en una organización en red que da la batalla por todos los inmigrantes sin papeles, que tiene sedes en la mitad de los Estados, que trabaja para formar líderes políticos capaces de ser elegidos para puestos de relevancia desde los que defender sus objetivos y que, tal vez lo más importante, fiscaliza el cumplimiento de las reformas legales.

“Hemos luchado muy duro hasta llegar hasta aquí y ahora no vamos a parar. La iniciativa de Obama es temporal. El próximo presidente puede anularla. Vamos a defenderla y ayudar a que se cumpla. Queda mucha gente vulnerable. Nuestros padres, los padres de losdreamers, siguen siendo deportables. Sigue el drama para ellos y para nosotros. Esto no es el final de nada. Es solo el principio”, defiende Jiménez.

Los problemas administrativos de la aplicación de la iniciativa de Obama no son un tema menor. Los beneficiados van a tener que hacer trámites complejos, contratar abogados, presentar documentos... Muchos no culminarán el camino, temerosos del carácter unilateral y temporal de la acción. Hasta ahora, buena parte de esa cobertura la ofrecían organizaciones como United We Dream. Está por ver que la Administración responda con medios y eficiencia. Una mala aplicación de la ley puede provocar más frustración que una ley inexistente, advierten los dreamers.

En los últimos meses, United We Dream ha centrado su estrategia en presionar a los políticos en actos públicos para que se posicionaran sobre le reforma migratoria

Julieta Garibay, mexicana de 34 años, cofundadora de United We Dream, considera fundamental la labor que su organización realiza en la prestación de asesoría legal e información. Es la mejor manera, afirma, de superar el alcance limitado de la iniciativa presidencial. Garibay conoce a varias personas que confiaban en verse amparadas por la reforma, una de ellas un familiar cercano, pero han quedado excluidas. “Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, una enorme felicidad por esos cinco millones que tendrán vida fuera de las sombras; por otro, frustración, dolor, tristeza...”.

Tanto Cristina como Julieta tiene residencia legal en Estados Unidos. Cada una por una circunstancia distinta, las dos desgraciadas. La primera se acogió a una visa especial para víctimas del crimen organizado cuando su pareja fue atacada por una pandilla en Nueva York. La segunda, como víctima de la violencia doméstica. Su pareja le maltrataba. “En los próximos dos años vamos a seguir creciendo y vamos a defender que se aplique bien la reforma. Nuevos líderes van a salir de las sombras y luchar por nuestra comunidad. Soy optimista. Lo sucedido demuestra que nuestro trabajo sirve, que tenemos fuerza. Hay que seguir. Esto es sólo el principio”, afirma Garibay.

En los últimos meses, United We Dream ha centrado su estrategia en presionar a los políticos en actos públicos para que se posicionaran sobre le reforma migratoria. Ahora tienen que dar la batalla para que en los dos años que quedan para las elecciones presidenciales de 2016, en las que el voto latino volverá a ser fundamental, la iniciativa de Obama se consolide. Y en el plazo más inmediato, como reclama el presidente, presionar para que los republicanos desbloqueen la reforma migratoria integral bipartidista de 2013, bloqueada desde entonces.

Jiménez desconfía de los republicanos, que a partir de enero tendrán el control del Congreso. “No creo que el problema se solucione con más vallas en la frontera, como piden ellos. Creo que seguirán atacándonos. No les veo con voluntad de encontrar una solución, así que me temo que, como comunidad, vamos a tener que seguir defendiéndonos”.

De la misma opinión es la líder más joven del colectivo de soñadores, Hareth Andrade, boliviana de 21 años. “Necesitamos una reforma permanente. El próximo presidente puede dar marcha atrás a la orden de Obama y todo nuestro trabajo no habría servido para nada. No vamos a bajar los brazos”, afirma.

Andrade fue noticia el pasado año cuando lanzó una campaña en las redes y en actos públicos para impedir que su padre fuera deportado. Lo consiguió. Un vídeo suyo, leyendo un poema titulado America en una reunión de centrales sindicales de EE UU, dio la vuelta al mundo. Ahora, sus padres pueden ampararse en la iniciativa de la Casa Blanca gracias a que la hermana pequeña de Hareth nació en Washington y tiene la ciudadanía estadounidense. “La pasada noche nos reunimos en casa para ver el discurso de Obama. Fue un momento de celebración, pero también de llanto porque en la misma sala, junto a mis padres, había otros que no podían acogerse a la reforma”, recuerda la joven.

Es el caso de María Fernanda Cabello, mexicana de 23 años y residente en Austin (Texas). “Es un sentimiento mezclado, agridulce. Mis padres no pueden acogerse a la reforma, como los de todos losdreamers. Mi madre, llorando, me dijo que no me preocupara, que en nuestra próxima victoria les permitirá conseguir los papeles”, explica. “Tengo confianza en mi comunidad. En nadie más. Sé que ellos y nosotros vamos a seguir luchando”.

Ese es el compromiso de Felipe Sousa, brasileño de 28 años. Su hermana lleva dos décadas en Florida. Tiene dos hijos estadounidenses. Podrá acogerse a la iniciativa de Obama. “Para mí es un momento histórico. Pero esta es una lucha a largo plazo. La decisión de Obama es un símbolo de nuestro poder y del trabajo que hemos hecho. Casi cinco millones de personas reguladas temporalmente es mucha gente. Pero tenemos que seguir ahí. Tenemos que seguir caminando como una nación unida”, explica a EL PAÍS desde Miami, donde reside.

 
EE UU vuelve a reconciliarse con su pasado como nación de migrantes PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Gomez   
Sábado, 22 de Noviembre de 2014 22:02

La reforma de Obama responde a la realidad de un país impulsado por la inmigración

Las escrituras nos dicen que nunca debemos oprimir a un extranjero, porque conocemos qué hay en su corazón: un día, nosotros también fuimos extranjeros”

El presidente Obama, en un discurso desde la Casa Blanca, justificaba así las medidas aprobadas esta semana y con las que puede regularizar la situación de casi cinco millones de indocumentados. El mandatario demócrata también recordaba a los ciudadanos que Estados Unidos es y siempre será “una nación de inmigrantes” que se ha nutrido, desde sus orígenes, de las aportaciones económicas, sociales y culturales de millones de personas que decidieron marchar a otra orilla.

¿Somos una nación hipócrita en la que aquellos que cosechan nuestra fruta o nos hacen las camas nunca tienen la oportunidad de regularizar su situación ante la ley?"

Los primeros asentamientos de británicos en las orillas de lo que es hoy el Estado de Virginia, en el siglo XVII, junto con las siguientes oleadas de alemanes y holandeses, configuraron el origen migrante de los Estados Unidos. El comercio de esclavos traería más de 600.000 africanos durante dos siglos. En 1820 comenzó la segunda oleada migratoria que conociera el país, con más de siete millones de personas en apenas cinco décadas. Uno de cada tres recién llegados procedía de Irlanda, azotada por la pobreza, y optó por quedarse en la costa Este, definiendo su carácter hasta el día de hoy. El otro tercio era alemán y apostó por las tierras agrícolas del centro del país.

Cada oleada multiplicaba los efectos de la anterior. Entre 1880 y 1920, en la tercera oleada, llegaron a EE UU más de 23 millones de personas. Ese impulso, como los que vendrían después, tenía sus causas tanto en la eterna promesa del país de destino como en las circunstancias económicas en el lugar de origen. La hambruna en Irlanda o la pobreza en el sur de Irlanda empujaron a los europeos a apostar por América. Su llegada tuvo especial impacto en las ciudades de la costa Este norteamericana, donde británicos y holandeses ya asentados rozaron con los europeos más pobres.

Alan Kraut, historiador de la inmigración en EE UU y autor de obras como ‘El inmigrante en la sociedad americana’ defiende que las oportunidades económicas motivaron a los migrantes tanto como la libertad política y religiosa, especialmente importante en el caso de las minorías religiosas, como los judíos de la Europa del Este.

“La mayoría de los inmigrantes pasaron por las ciudades, aunque luego se dedicaran a la agricultura en el interior”, explica Kraut en el documental de la cadena PBS, ‘First Measured Century’, sobre el papel de la inmigración en EE UU durante el siglo XX. “Esa concentración de inmigrantes cambió para siempre la naturaleza de la vida urbana, nacieron periódicos en diferentes idiomas, las tiendas repartían comida de otros países para satisfacer las demandas de los recién llegados”.

Todos ellos, como la emigración latinoamericana que a finales del siglo XX inició una huida hacia el norte que ha cambiado para siempre el futuro demográfico -y lingüístico de EE UU, fueron recibidos en un primer momento, integrados silenciosamente entre la clase trabajadora, pero a la sombra, como una fuerza subterránea cuyo impacto se ignora hasta que ya es demasiado tarde. Hasta que el país ha vuelto a cambiar.

Las imágenes de las avenidas de Nueva York, Chicago o Filadelfia que bullían con la actividad de los pequeños nuevos empresarios a comienzos del siglo XX, no son distintas de las que perviven en esas mismas urbes en la actualidad. Y también son las mismas que desde el interior del país, en Estados como Arizona, Alabama, Nevada o Georgia, donde se disparó la población hispana a principios del siglo XXI por la última oleada migratoria, convencieron a muchos legisladores de que había que expulsar a los indocumentados, competencia directa para las oportunidades económicas locales.

En 1986, Reagan firmaba la conocida como “ley de amnistía”, que dio a más de tres millones de indocumentados el permiso para obtener la ciudadanía

Arizona, Georgia y Alabama aprobaron en 2010 algunas de las leyes migratorias más restrictivas con la inmigración de la historia de EE UU. Arizona prohibió a sus ciudadanos trasladar a un indocumentado en su vehículo. Alabama obligó a preguntar si los padres de los estudiantes de sus escuelas públicas eran residentes legales. Georgia persiguió a los trabajadores agrícolas, poniendo en peligro la cosecha de todo un año. Los tres rectificaron, no sin antes pasar, como en el caso de Arizona, por una derrota en el Tribunal Supremo.

Antes habían cerrado las puertas las leyes de cuotas contra los inmigrantes asiáticos o los provenientes de naciones comunistas. Desde 1982, los brazos abiertos de Ellis Island, el centro de procesamiento de inmigrantes recién abierto en Nueva York, no dejaban paso a la tierra prometida sin antes superar un examen médico para determinar si los inmigrantes estaban en las condiciones de salud adecuadas para unirse a la fuerza trabajadora. Después de la primera Guerra Mundial, los máximos defensores de los test de inteligencia intentaron determinar que los emigrantes de Italia o Rusia tenían capacidades inferiores que los estadounidenses.

Cada oleada migratoria que ha recibido EE UU ha dado paso a un período de ajuste como el que recordaba este jueves el presidente Obama. “¿Somos una nación hipócrita en la que aquellos que cosechan nuestra fruta o nos hacen las camas nunca tienen la oportunidad de regularizar su situación ante la ley? ¿O somos un país que les da la posibilidad de rendir cuentas, asumir su responsabilidad y dar a sus hijos un futuro mejor?”

Esa pregunta era el eco de los mismos pasos dados por algunos de sus predecesores. En 1986, Ronald Reagan firmaba la conocida como “ley de amnistía”, que dio a más de tres millones de indocumentados el permiso para obtener la ciudadanía si cumplían varios requisitos, desde haber residido en EE UU durante los cuatro años anteriores a carecer de antecedentes criminales. Dos décadas antes, el presidente Johnson creó el sistema de inmigración moderno, acabando con las cuotas por países y para recibir a aquellos profesionales que más demandara la economía estadounidense. Después llegarían las loterías de ‘green cards’ o permisos de residencia, para traer a EE UU a los ciudadanos de países con menor representación.

Entre todos ellos, las fronteras estadounidenses han funcionado como un filtro para hacer de su cultura el conocido como ‘melting pot’, una mezcla de idiomas, nacionalidades y experiencias en personas “que nunca estuvieron atadas a su pasado, sino que fuimos capaces de reinventarnos” como dijo Obama este jueves, y que han impulsado la primera economía del mundo.

“La mayoría de estos inmigrantes lleva mucho tiempo aquí. Trabajan duro en muchos puestos mal pagados. Sostienen a sus familias. Pertenecen a nuestras iglesias. La mayoría de sus hijos nacieron aquí y sus sueños, su esperanza y su patriotismo son los mismos que los nuestros”, dijo Obama. Inmediatamente después, citó al presidente Bush, su predecesor tanto en el mando como en la iniciativa de regular la inmigración. “Ellos son parte de la vida americana”.

Obama, como Bush, expresaró así la realidad de que, detrás del puñado de votos que puedan haber logrado las políticas anti-inmigrantes, esa estrategia debe enfrentarse siempre a la realidad de un país que sabe que se ha beneficiado de sus aportaciones y que sigue necesitándoles. Pero tan real es esa dependencia como el temor de muchos ciudadanos, en una tradición tan extensa como la de la migración a EE UU, de que la llegada de extranjeros va a cambiar el tejido social y cultural de esta nación, por mucho que fuese fundada por inmigrantes.

El presidente abrazó esa preocupación con apenas cuatro líneas de su discurso: “Sé que algunos piensan que la inmigración va a cambiar aquello que somos, que los inmigrantes se quedarán con nuestros trabajos o perjudicarán a la clase media cuando ésta ya siente que ha sufrido durante la última década”. Pero zanjó el debate como cualquiera de sus predecesores, apelando a la historia: “Un día, nosotros también fuimos extranjeros”.

 
Desglose de las Acciones Ejecutivas en Inmigración PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Gomez   
Viernes, 21 de Noviembre de 2014 15:20
Las acciones del Presidente son pasos para arreglar nuestro sistema de inmigración
Millones de personas se beneficiarán con los nuevos programas que Obama pondrá en vigor el viernes.
Foto: Archivo
PUBLICADO:  EST

El nuevo DACA (para adultos)

Un nuevo programa de acción diferida beneficiará a los padres de ciudadanos y residentes permanentes de los Estados Unidos que hayan vivido en el país desde antes del 1 de enero de 2010.   

Aunque el proceso de solicitud no empezará hasta principios de 2015, habrá que probar residencia desde antes de esta fecha, pasar revisión de antecedentes, pagar impuestos debidos y una tarifa de 465 dólares, igual a la de DACA.

El Migration Policy Institute (MPI), de Washington D.C, estima que este rubro podría otorgar protección contra deportación y permisos de trabajo a 3.7 millones de personas.

Expansión de DACA a otras 290 mil personas

Se expande la elegibilidad del programa de DACA para jóvenes que llegaron antes de los 16 años pero se ofrece a más personas, cambiando dos requisitos:

Incluye a los que llegaron y han vivido en EEUU continuamente desde el 1 de enero de 2010. Este requisito amplía el programa a otras 85 mil personas.

Incluye a todos los que cumplan el requisito previo, sin importar la edad que tienen hoy en día. Hasta ahora estaba excluidos los que tenían 31 años cumplidos en junio de 2007.  Esto último queda eliminado. Este cambio amplía el programa a otros 205 mil personas, según MPI.

Esto amplia el total de personas elegibles para DACA a 1.5 millones (actualmente esa cifra es 1.2 millones con los viejos requisitos).

Se dará estatus por 3 años.

Ampliación del perdón (waiver)

El perdón del estatus ilegal que se requiere para obtener residencia de un familiar directo se hará disponible a un grupo más grande de personas. Estas son:

  • Personas indocumentadas que tienen familiares inmediatos (esposo, padres, hijos) que son residentes permanentes.
  • Hijos o hijas adultos de ciudadanos.
  • También cambiará el nivel de prueba necesario para el “perdón” para hacerlo más accesible.
  • No hay estimado claro de cuantos pueden beneficiarse. Actualmente el waiver está disponible únicamente a familiares de ciudadanos (lo expande a residentes también).

Los que no califican para la ampliación del perdón:

  • Los que llegaron al país después del 1 de enero de 2010
  • Los que no cumplieron una orden de deportación pendiente o regresaron después del 1 de Enero de 2014 tras ser deportados.
  • Los sospechosos de terrorismo, los convictos de delitos mayores, miembros de pandillas y personas recién llegadas detenidas en la frontera.
  • Se utilizará un sistema de “notificación” de las cárceles al gobierno federal para informar que personas convictas y deportables están por terminar su condena, pero no habrá “detainers” formales.

Los deportables

Reduce significativamente el grupo de personas que se convierten en prioridad de deportación para el gobierno.

La prioridad número uno de deportación estará enfocada en la frontera y los que llegaron indocumentados después del 1 de Enero de 2014.

Aunque los que quedan sin calificar en el nuevo DACA (los que llegaron después del 1 de enero de 2010) no tendrán un estatus legal, no serán prioridad para deportación a menos que cometan delitos.

Delitos que se tomarán en cuenta: múltiples delitos menores o un delito grave.

Se usará la discreción procesal en forma más amplia durante procesos de deportación. Por ejemplo se cerrarán casos en los que la persona parezca entrar dentro de los lineamientos sin necesidad de pruebas a fondo (prima facie)

Se tomará en cuenta el efecto de asesoría legal defectuosa que haya perjudicado al individuo.   

Se emitirá un nuevo memo de prioridades de deportación que afectará a toda la agencia DHS y no sólo a ICE como hasta ahora.

Nuevo programa substituye a Comunidades Seguras

El tan controversial programa se limitará únicamente a personas convictas de delitos (no arrestadas solamente o acusadas).

 
Preguntas y respuestas sobre las medidas migratorias de Obama PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Gomez   
Viernes, 21 de Noviembre de 2014 15:16

Repasamos los detalles de la acción ejecutiva del presidente

El presidente Obama desveló este jueves los detalles de la acción ejecutiva que suspenderá las deportaciones de millones de indocumentados. Hasta cinco millones de sin papeles, según las estimaciones de la Casa Blanca, podrán recibir un permiso de residencia y de trabajo temporal y dejar atrás la amenaza de la deportación.

A pesar del consenso que existe en EE UU acerca de la necesidad de reformar el sistema de inmigración, con el respaldo de más de la mitad de los ciudadanos, el anuncio ya ha despertado duras críticas por parte del Partido Republicano, que amenaza con bloquear su implementación.

¿En qué consiste la acción ejecutiva de Obama?

El presidente cancelará las deportaciones de más de cuatro millones de inmigrantes indocumentados, a los que se otorgará un permiso de residencia y trabajo temporal de tres años.

El objetivo de esta medida es que los indocumentados que tienen hijos estadounidenses dejen de vivir bajo la amenaza de una deportación que les separe de su familia y les obligue a regresar a su país. Los sin papeles que cumplan determinados requisitos -como la ausencia de antecedentes penales o un tiempo mínimo de residencia en EE UU- podrán trabajar de manera legal.

Los últimos datos del Censo estiman que son 11,6 millones de personas. La mayoría llegaron al final de la última oleada migratoria, que empezó en los años 70. En 1990, había 3,5 millones de personas sin permiso de residencia legal en el país, cifra que ascendió a 12,2 millones en 2007. La crisis económica y el endurecimiento de las medidas de inmigración hizo que a partir de ese año descendiera el número de entradas ilegales y aumentaran los indocumentados que regresan a su país.¿Cuántos indocumentados hay en EE UU?

¿Cuántos se podrán beneficiar de esta medida?

La Casa Blanca estima que casi cinco millones de personas.

¿Quiénes son?

Los jóvenes indocumentados que llegaron al país con menos de 16 años y antes del 1 de enero de 2010, a través de la ampliación del programa de Acción Diferida que canceló las deportaciones de jóvenes indocumentados en 2012. Hasta ahora, solo podían solicitar el permiso quienes tuvieran, además, menos de 30 años en el momento de pedirlo y hubieran entrado antes de 2007, pero la Casa Blanca ha eliminado esa condición. La Administración estima que esta situación afecta a 270.000 personas. Los nuevos permisos tendrán vigencia de tres años.

Un segundo programa beneficiará a los padres indocumentados de niños estadounidenses que puedan demostrar haber residido en EE UU más de cinco años y carezcan de antecedentes penales. Una vez regularizados, podrán pagar impuestos y residir y trabajar legalmente en el país.

¿Se beneficiarán los padres de los dreamers?

Obama ha dejado fuera a los progenitores indocumentados de los jóvenes que han logrado un permiso de residencia y trabajo temporal a través del programa de Acción Diferida (DACA) de 2012. Según la Casa Blanca, el presidente se hubiera extralimitado en sus poderes ya que la ley de inmigración vigente solo permite a una persona solicitar el permiso de residencia de un familiar si es residente legal, y losdreamers que se beneficiaron de DACA no lo son.

¿Cuándo se puede hacer la solicitud?

La Casa Blanca estima que el sistema para regularizar a los padres indocumentados de niños estadounidenses llegará en la primavera, mientras que el de los dreamers estará listo un poco antes.

¿Habrá permisos para trabajadores agrícolas?

Las medidas de Obama no incluyen visados de trabajo temporales para trabajadores agrícolas. Según miembros de la Administración, sí podrán acogerse a los programas de acción diferida, si cumplen los requisitos necesarios, para evitar la deportación.

¿Habrá visados para profesionales especializados?

El presidente Obama no creará un visado para los trabajadores especializados en sectores como el científico o de tecnología. Sin embargo, sí ha ordenado la creación de un grupo especializado de trabajo para determinar la mejor manera de otorgar esos visados para responder a la demanda de profesionales en el sector.

¿Habrá nuevas medidas de seguridad en la frontera?

La Casa Blanca quiere reforzar los recursos para la seguridad fronteriza de manera que se impida la entrada de nuevos migrantes y sea más fácil deportar a aquellos que sean interceptados en la frontera.

¿Cuál será la nueva prioridad en las deportaciones?

La orden ejecutiva de Obama modificará el objetivo de los recursos destinados a las deportaciones, con mayor énfasis en la seguridad en la frontera y un nuevo programa de Comunidades Seguras de manera que se pueda expulsar más rápidamente a aquellos indocumentados que representen una amenaza para la seguridad o hayan entrado recientemente en el país.

¿En qué situación quedan los menores no acompañados que llegaron este verano?

Los menores que llegaron a la frontera en el verano de 2014 están considerados como prioridad en el orden de deportación, ya que su entrada ilegal en el país fue posterior al uno de enero de este año. Asimismo, se expulsará a quienes hayan desobedecido una orden de deportación emitida después del 1 de enero de 2014.

¿Los beneficiarios de la acción ejecutiva serán ciudadanos de EE UU?

No. El presidente carece de autoridad para dar la ciudadanía a los indocumentados de manera automática. La orden ejecutiva solo le permite modificar cómo se aplican las leyes, por lo que sí puede decidir a quién se deporta o no. Al establecer nuevos criterios, Obama quiere impedir la expulsión de aquellos que cumplan estos requisitos pero no serán ciudadanos automáticamente.

¿Qué ocurrirá con el resto de indocumentados?

Los millones de personas que no cumplan los requisitos para evitar la deportación tendrán que esperar a una reforma del sistema migratorio más amplia, como la que impulsó el Senado en 2013. Si EE UU quisiera deportar a todos los indocumentados, incluso a un ritmo como el actual, de 400.000 al año, tardaría tres décadas.

¿Qué es una orden ejecutiva?

Se trata de una medida que puede firmar el presidente de EE UU para legislar por decreto o modificar la aplicación de una ley ya existente. Como tal, puede ser recurrida en los tribunales, revocada por su sucesor o bloqueada por el Congreso si, como amenazan los republicanos, le niegan los fondos presupuestarios para aplicarla. Obama ha invitado a los líderes republicanos a completar la reforma migratoria para ampliar los efectos de la orden anunciada este jueves.

¿Cómo ha llegado Obama hasta aquí?

En 2007 fracasó el último intento de aprobar una reforma del sistema migratorio de EE UU. Al año siguiente Obama prometió durante su campaña electoral que impulsaría un nuevo sistema, un objetivo que todavía no ha logrado. El desgaste de las negociaciones de la reforma sanitaria y la victoria de los republicanos en las legislativas de 2010, cuando lograron la mayoría en la Cámara de Representantes, y su oposición a la regularización de indocumentados complicaron aún más las negociaciones. En 2013, el Senado aprobó un proyecto de ley de reforma migratoria, el más ambicioso en las tres últimas décadas, pero sigue bloqueado a falta de la ratificación en la Cámara. El presidente ha defendido que solo emplearía una orden ejecutiva a falta de acción en el Congreso, como ha ocurrido finalmente.

 
Obama pone fin a seis años de promesas incumplidas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Gomez   
Jueves, 20 de Noviembre de 2014 21:51

El presidente lleva prometiendo una reforma migratoria desde que era candidato, en 2008



¿Qué tienen en común cerrar Guantánamo y la reforma migratoria? Los dos son proyectos que Barack Obama prometió en los primeros 12 meses de su mandato pero que, transcurridos casi seis años en la Casa Blanca, siguen aún con el sello de “pendientes”.

Con el anuncio de acciones ejecutivas que protegerán de la deportación, aunque sea solo temporalmente, a hasta cinco millones de indocumentados, el presidente demócrata trata al menos de paliar la falta de acción legislativa en uno de los pilares en que habría querido que repose su legado cuando, en 2016, concluya su mandato.

“Los votantes latinos apoyaron a este presidente no una, sino en dos ocasiones”, recuerda Maribel Hastings, de America’s Voice, una de las organizaciones que más fuerte venía pidiendo una acción unilateral de Obama. “La comunidad latina e inmigrante ha sufrido en carne propia los efectos de la maquinaria de deportaciones bajo esta presidencia y en tanto puede concretarse una reforma migratoria, lo justo es que se gire una orden ejecutiva que los beneficie a ellos y al país”, sostiene. Al fin y al cabo, añade, “una promesa es una promesa”.

Y promesas no faltaron con Obama.

una promesa es una promesa”

Maribel Hastings, America's Voice

“Puedo garantizar que tendremos, en el primer año, una propuesta de ley migratoria que pueda apoyar de forma decidida”, proclamaba en 2008 el entonces todavía candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos.

Cuatro años más tarde -y cero reforma migratoria después- volvía a colocar este tema como su principal prioridad legislativa de cara a su segundo mandato, igual que la reforma sanitaria en la que tanto capital político gastó lo fue en el primero.

“Arreglar nuestro quebrado sistema migratorio es una alta prioridad. presentaré legislación durante el primer año para lograrlo”, prometía una vez más Obama tras lograr la reelección en noviembre de 2012. Una victoria que obtuvo, en buena parte, gracias al voto hispano que reaccionó muy bien a su decisión -el precedente de este paso que da ahora- de conceder unos meses antes un permiso temporal a algunos jóvenes indocumentados, los denominados dreamers.

Dos años después, seguía sin embargo sin una iniciativa legislativa migratoria sobre su mesa en el Despacho Oval. Harto, en junio Obama anunció que actuaría por su cuenta para paliar con medidas ejecutivas la falta de movimiento en el Congreso. “Antes del final del verano”, fue la nueva fecha límite prometida, que sin embargo acabó por retrasar hasta después de las elecciones legislativas de noviembre que acabaron poniendo las dos cámaras del Congreso en manos de la oposición republicana.

“Frustrado” es el adjetivo que más usan los que han trabajado de cerca con el presidente en este campo cuando se les pide que definan cómo se siente Obama respecto a sus intentos de lograr cambios en el sistema migratorio de un país donde más de 11 millones de personas viven sin papeles.

La gran frustración de Obama

Frustrado por confiar en que el Congreso actuaría cuando todavía los demócratas tenían la mayoría en las dos cámaras (hasta 2011). Frustrado por haber visto cómo la ambiciosa propuesta de ley migratoria que el Senado aprobó con apoyo bipartidista en junio de 2013 acabó languideciendo en la cámara baja donde los republicanos impidieron su votación. Frustrado por las presiones de los activistas que le exigían el tipo de acción ejecutiva que ahora ha hecho, pero que durante años aseguró que no estaba en sus manos ordenar. Y frustrado por las recriminaciones de estos grupos, que lo llegaron a llamar “deportador en jefe”, algo que quienes lo conocen dicen que le dolió profundamente.

Sobre todo porque, para Obama, resolver la cuestión migratoria es algo que va más allá de la política, asegura Luis Miranda, que fue su portavoz ante los medios hispanos desde el comienzo de su mandato hasta 2013.

“Él siente esto a un nivel muy personal”, asegura. Obama “es, en cierta manera, inmigrante, porque su padre era un estudiante extranjero (de Kenia) y él vivió en Indonesia varios años”, recuerda Miranda. Vivir en el extranjero y regresar a EE UU cuando aún era un niño le hace “entender lo que sienten los inmigrantes”.

“Eso es importante, es una experiencia distinta, él tuvo que ajustarse a volver a vivir aquí después de estar en otro país durante tanto tiempo. Y siente muy a nivel personal ese impacto”, asegura quien vivió en primera persona las negociaciones migratorias.

Como muestra de ese nivel de compromiso, Miranda, que llegó a EE UU como menor indocumentado desde Colombia y obtuvo la ciudadanía gracias a la reforma de Ronald Reagan, apunta a la experiencia personal tanto suya como de otros miembros del equipo del presidente.

En reuniones para discutir con activistas la reforma migratoria, “yo les decía: miren de quién se ha rodeado el presidente, yo, que soy ciudadano hace no mucho, (la exactivista y ahora asesora de Obama en política interior) Cecilia Muñoz, que ha estado luchando por los inmigrantes más de dos décadas… Es importante ver la gente de la que se rodea, porque le muestra a uno un poquito la perspectiva que tiene él”, afirma Miranda.

Inmigración, un tema "personal" para Obama

“Claramente no logramos todo lo que queríamos lograr, pero no fue por falta de intentarlo”, subraya.

Dicho lo cual, Miranda reconoce fallos en la estrategia del presidente, el último de ellos, en su opinión, no haber explicado bien -y a tiempo- el motivo de retrasar la acción ejecutiva hasta el jueves. Pese a ello sin embargo, está seguro de que el paso dado ahora por Obama ayudará a su legado -“para cualquier presidente sería difícil revertir las acciones administrativas que (Obama) está tomando ahora”, sostiene- ante los hispanos. Además de que no le vendrá mal al aspirante demócrata a sucederle en la Casa Blanca dentro de dos años.

Algo en lo que coincide Hastings. “Las órdenes ejecutivas de 2014 pueden resultar no solo en buena política pública, sino en una buena estrategia política que sin duda puede rendir frutos en los esfuerzos demócratas de consolidar el voto latino de cara a las presidenciales de 2016”.

 
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